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Rurutu, la isla de las ballenas

La isla de “Rurutu”, la roca que surge, se ha construido de una forma original.

Tiene dos puntos calientes sucesivos que le dan su aspecto tan particular de altas montañas rodeadas de acantilados de coral. Así, unas rocas basálticas y un cinturón calcáreo forman sorprendentes estalactitas y estalagmitas alrededor de la antigua laguna convertida en meseta.

Su clima fresco es propicio para una vegetación que viste las rocas con su exuberancia. La carretera sinuosa conduce al paseante por un circuito poético y grandioso, entre inmensas playas de arena blanca, espléndidas bahías y las diversas plantaciones que perfuman el aire. Café, piña, albahaca salvaje o lichis abundan en estas tierras hospitalarias.

En este contexto preservado, los 2.089 habitantes mantienen sus tradiciones y organizan unos juegos en los que se enfrentan de forma amistosa. La fiesta del Tere o vuelta a la isla, reúne a todos los pueblos y permite a los más fuertes competir levantando bloques de basalto que llegan a pesar 150 kg.

De hecho, acercándose a los habitantes es como se pueden conocer las particularidades de la isla, junto a las māmā o señoras sonrientes y concentradas que trenzan durante todo el día sus obras en pandanus, su especialidad. Pē'ue o esteras y extravagantes sombreros con unas formas delicadas nacen de sus dedos ágiles. Destacan asimismo en la fabricación de los tīfaifai, patchworks tradicionales con motivos exóticos que requieren mucho dominio y paciencia.

Por último, no se pierda el ballet de las ballenas, que atrae cada año durante algunos meses a numerosos apasionados, científicos y amantes de la naturaleza. En efecto, acuden a parir muy cerca de la orilla, al alcance de los buceadores valientes provistos simplemente de unas gafas y un tubo. Este equipo básico permitirá sin embargo a los valientes vivir durante una inmersión un momento extraordinario de comunión con la naturaleza y con estos mamíferos.

4 buenas razones para elegir Rurutu

Las cuevas y yacimientos arqueológicos

En la isla abundan los yacimientos arqueológicos, con una particularidad: estas cuevas calcáreas en los flancos de los acantilados servían antaño de tumbas para los antiguos habitantes. Numerosas leyendas rodean estos vestigios de un pasado lejano, pero que sin embargo no ha sido olvidado.

La capital de la artesanía del trenzado y de la cestería

La artesanía de las Australes es célebre por la finura de sus creaciones, especialmente de cestería, así como por su originalidad. Sombreros, cestos, esteras, monederos, sets de mesa… La variedad de artículos y la calidad de las realizaciones nunca dejan de seducir a los visitantes.

Una naturaleza exuberante

La isla alterna las espléndidas playas desiertas de arena fina y las pequeñas calas íntimas, la laguna de aguas transparentes, los valles llenos de vegetación con plantaciones variadas, los picos majestuosos de las montañas y los caminos de senderismo… La tierra y el mar se conjugan hasta el infinito para proporcionar al viajero un deleite para los sentidos.

Las ballenas

Rurutu es el lugar de paso anual de las ballenas jorobadas o megápteros. Vienen de agosto a octubre para reproducirse y dar a luz en estas aguas puras. Madres e hijas se desplazan bajo el agua, los machos y las hembras se responden, ofreciendo al espectador fascinado un momento inhabitual de plenitud.


Encantadoras pequeñas pensiones familiares le acogen en toda la isla. Proponen todo tipo de prestaciones: visitas guiadas en 4x4, excursiones a pie o a caballo y alquiler de bicicletas de montaña.

Varios circuitos de senderismo recorren Rurutu, guiando al senderista entre las alturas del monte Ta'atioe, la cueva de 'Ina, de la que le contarán la leyenda, hasta el sendero perdido cavado en el flanco del acantilado por el mar hace 120.000 años.

Interminables playas de arena blanca esperan al paseante, en calas de aguas cristalinas. No se pierda la pequeña cala privada To'a-taratara, privatizada por los acantilados que la dominan.

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