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Otras islas

Rapa, la isla más aislada pero la más feliz

Rapa, la más meridional de la Polinesia Francesa. 

Situada a 1.420 km de Tahití, esta isla del archipiélago de las Australes es apodada Rapa iti (la pequeña Rapa) para diferenciarla de la isla de Pascua, denominada también Rapa Nui (la gran Rapa). La relación entre las dos islas procede sobre todo del traslado de población que hubo entre ellas. Como la población de la isla de Pascua fue diseminada en el siglo XIX por esclavistas peruanos, los franceses que la colonizaron hicieron venir trabajadores de Rapa.

Una isla muy aislada

Sin pista de aeropuerto, comunicada únicamente por el carguero Tuhaa Pae IV cada mes, Rapa está muy aislada: la isla habitada más próxima, Raivavae, se encuentra a 500 km, 30 horas en barco. Sólo 515 personas viven en la isla (censo de 2012), lo que la convierte en la menos poblada de las Australes. Los habitantes de Rapa tienen su propio idioma, el rapa, muy diferente de los otros dialectos de las islas Australes.

El clima es húmedo, las precipitaciones son importantes en esta isla (puede incluso llover varias semanas seguidas) y con frecuencia sopla un fuerte viento del oeste. Las estaciones son más marcadas que en el conjunto de las Australes (las temperaturas pueden descender hasta 5° en invierno).

¿Por qué viajar a Rapa?

Si dispone de un barco, puede viajar hasta Rapa, pero debe saber que el tiempo de escala es limitado. En efecto, Rapa es una zona militar francesa donde se autorizan las paradas para aprovisionarse en alimentos frescos.

Entre las curiosidades a ver, se pueden citar numerosas ruinas antiguas y fortalezas descubiertas por el célebre arqueólogo Thor Heyerdahl, que también estudió la isla de Pascua. Antaño, las localidades de Rapa estaban fortificadas y funcionaban como microestados. La mejor conservada es Morongo Uta.

Su punto más elevado, el monte Perau (650 m), es un antiguo volcán cuyo cráter está hoy cubierto por el océano. El pueblo principal, Ahurei, está situado al borde de este antiguo cráter.

La isla ha sabido conservar un entorno salvaje y cuenta con 900 toros en libertad. ¡Una verdadera atracción!

Pero el motivo principal para acudir a Rapa es su población que ha sabido desarrollar una vida comunitaria “a la antigua” muy fuerte.

¿Los habitantes más felices del mundo?

Su aislamiento lo convierte en un lugar único. Viviendo en auto-subsistencia, los rapas fundan su sociedad en ayudarse los unos a los otros y compartir. Una verdadera comunidad muy unida, formada por 98 familias, con la misma religión (el protestantismo), la misma tierra (la propiedad es colectiva) y el mismo tipo de trabajo (cultivan, pescan y cazan juntos). La sociedad se organiza alrededor del Tohitu (un consejo de doce sabios) que decide el reparto de las tierras y participa en el consejo municipal. Son ellos quienes se opusieron al proyecto de aeropuerto en los años noventa.

Los investigadores se han sucedido en Rapa para vivir en inmersión y estudiar el estilo de vida de su población. El último hasta la fecha, el sociólogo Christophe Serra-Mallol, se ha interesado por el índice de Felicidad Interior Bruta y califica a los habitantes de Rapa como “los más felices del mundo”.

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