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Islas principales

Rangiroa, el cielo sin fin

Rangiroa, un atolón gigantesco – el mayor de la Polinesia Francesa y el segundo mayor del mundo.

A un poco más de una hora en avión de Tahití, Rangiroa ofrece a los visitantes unas estancias variadas, adaptadas a las preferencias y presupuestos de cada uno: diferentes categorías de hoteles y de pensiones familiares son propuestas, al igual que cruceros en grupo o privados. 240 motu rodean esta laguna de 1.640 km2, verdadero acuario natural desmesurado que el comandante Cousteau describió como uno de los más bellos lugares de submarinismo del mundo. Meca de los buceadores del mundo entero, cuenta con una decena de spots de carácter muy diferente para explorar estos fondos marinos de una riqueza excepcional.  Y quienes no practican el submarinismo también disfrutan: el agua es tan clara que se pueden admirar verdaderos ballets acuáticos con el ojo desnudo o, mejor todavía, con unas simples gafas de buceo. Rangiroa ofrece también unas playas de ensueño, una arena suave de color rosa pálido como el interior de las conchas, una laguna dentro de la laguna… Todo para disfrutar de los placeres de la vida sobre el agua y bajo el agua, el universo cotidiano de los 2.000 habitantes.

 

3 buenas razones para elegir Rangiroa

Paraíso del submarinismo

Rangiroa es célebre en el mundo entero por sus spots de submarinismo sensacionales. Desde el bautizo de buceo a la exploración de la laguna, los canales y los arrecifes, tanto los principiantes como los más experimentados quedarán fascinados por la abundancia y los colores de la fauna submarina. De los bancos de peces mariposa multicolores a las tortugas, pasando por los delfines y los tiburones, de todos los tamaños y abundantes, las sensaciones fuertes están garantizadas.

El mayor atolón de Polinesia

Rangiroa o Ra'iroa, significa “cielos infinitos”. ¡El segundo mayor atolón del mundo por la superficie de su laguna lleva bien su nombre! ¡El interior de la laguna podría contener en su centro toda la isla de Tahití! Los habitantes de Rangiroa viven principalmente en dos de los centenares de motu que forman este atolón: Tīputa y Avatoru, cerca de los dos canales del mismo nombre que dan acceso al océano.

Sencillamente idílico

No practicar el submarinismo no impide descubrir los atractivos de la laguna. En el programa: picnic sobre unos motu desiertos, esnórquel sobre unos esplendidos jardines de coral y visita a islotes salvajes donde anidan aves y se divierten pequeños tiburones. Dos atracciones destacadas: “la laguna azul”, arquitectura natural que ha dado nacimiento a una pequeña laguna dentro de la gran laguna, y “el banco de arena rosada”, otra curiosidad a descubrir. Estas dunas de arena apartadas del arrecife emergen como surgidas de ninguna parte y su aspecto rosado se debe a los estratos de conchas en polvo... ¡Sublime!

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