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Naturaleza y medio ambiente

Fauna en tierra

Toute la faune en Polynésie française
© Fred PAYET

En estos archipiélagos en los que la mayor isla, Tahití, no supera los 1.000 km2 de superficie, la fauna terrestre de Polinesia es relativamente sucinta. Aunque se encuentran insectos raros, no hay ni reptiles (a excepción de los geckos, aunque los polinesios clasifican a este animal en la misma categoría que el perro o el cerdo, es decir, todos los animales que se desplazan a cuatro patas, los pua'a), ni animales peligrosos.

Por lo demás, los únicos animales indígenas terrestres presentes en las islas polinesias se limitan al perro, al cerdo doméstico o salvaje, las gallinas y gallos. El resto fue importado por los navegantes: gatos, cabras, bóvidos y caballos. Estos últimos, en las islas Marquesas, a menudo son salvajes, libres en las montañas, donde sus trotes en manadas participan en dar magia a los paisajes.

Las gallinas ponen huevos en el sotobosque, incluso en la arena de los atolones, bajo la mirada golosa y atenta de los cangrejos. Las cabras trotan en equilibrio sobre las vertiginosas rocas, mientras que familias enteras de cerdos, pequeños, negros o con manchas, encuentran alimento en los bosques de māpē, castaños tropicales, y se resguardan entre las altas raíces de pandanus de donde no es conveniente tratar de sacarlos… Lo que hacen sin embargo los cazadores, a su propio riesgo, por lo sabrosa que es su carne.

 

La fauna aviar

Ooiseaux endémiques de Polynésie française
© Thierry ZYSMAN

La Polinesia Francesa cuenta con más 40 especies de aves terrestres, 27 de las cuales son endémicas de Tahití y sus islas, así como 29 aves marinas. Los más hermosos especímenes se observan a menudo durante excursiones en la montaña o en algunos motu (islotes).

En efecto, muchos de ellos sirven de etapa para las aves migradoras y albergan especies indígenas. Se pueden ver sobre todo fragatas - 'ōtaha – grandes aves marinas cuyo macho, durante el cortejo nupcial, hincha bajo su pico un buche escarlata. También se observan piqueros patirrojos, que esconden a la primera señal de peligro a sus enormes polluelos en los matorrales de miki miki.

Las partes altas de los valles son frecuentadas por las salanganas, especie de paros de color beige bien rollizos, los aguiluchos predadores, mientras que el Martín pescador - 'uriri – y pequeñas garzas - 'ōtu'u – comparten las orillas de los ríos. En la desembocadura de estos últimos, a la caída del sol, la golondrina de Tahití traza sus arabescos en el cielo.

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