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Cultura

Cocina

Le fameux poisson cru tahitien en Polynésie française
© tim-mckenna.com

Al disfrutar de unas condiciones climáticas óptimas, la Polinesia Francesa es un verdadero jardín del Edén, donde exuberancia rima con abundancia. En este país lleno de sol, los agricultores cultivan una gran variedad de frutas, especies y verduras, de nombres que evocan lugares lejanos… Si estos tesoros exóticos son tan apreciados por los consumidores es porque combinan cualidades aromáticas y efectos benéficos nutricionales, para disfrute del cuerpo y del paladar

La fruta legendaria del árbol del pan o 'uru, la nuez de coco, las decenas de variedades de plátanos, entre ellas el incomparable plátano macho anaranjado o fe'i, los diversos tubérculos como el taro, el tarua, el ufi o el 'umara constituyen la base de la cocina de las islas. Las papayas, mangos, piñas, sandías, pomelos y limas, acompañados de un poco de vainilla, sirven para confeccionar sabrosos postres.

Los peces de la laguna y del mar, de la perca al dorado (mahi mahi), pasando por los peces loro, en particular en las  islas Tuamotu, también figuran en el menú de los platos típicos polinesios. A menudo se comen crudos, a veces marinados en zumo de lima y leche de coco, la célebre receta del “pescado crudo a la tahitiana que ha dado la vuelta al mundo.

Todos estos alimentos tropicales se encuentran en el tradicional ahima'a, horno polinesio donde se cuecen frutas, verduras, lechones, pollo al fafa (espinacas locales) y otras maravillas como los po'e o masas de frutas locales. Todo ello regado con leche de coco fresca y cremosa.

Numerosos prestatarios turísticos proponen asimismo descubrir los sabores de las islas durante unos picnics con los pies en el agua, organizados en una playa o un motu (islote). Estas excursiones ofrecen la oportunidad de comer los peces recién pescados, entre ellos el sabroso ume, el emperador de las lagunas o los pequeños carángidos.

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